Un tipo de publicidad de no debemos descartar: el grafiti
Todo aquel que tenga abierto o piense abrir un nuevo local comercial debe saber (o debería) que existe una normativa muy estricta respecto a la publicidad exterior permitida por el Ayuntamiento (rótulos, banderines e iluminación) que limita, y en algunos casos en demasía, las actuaciones permitidas, tamaños de los elementos e incluso, en edificios catalogados, la tipología.
Lo habitual, por ejemplo, es que permitan un rótulo de 60 cm de alto, de ancho igual a los huecos de escaparate, un solo banderín o banderola y que la iluminación exterior esté al menos a tres metros del suelo, cosa que en muchos casos hace inviable su instalación.
Dada la gran cantidad de restricciones y que en muchas ocasiones los locales tienen una fachada más bien reducida, lo normal es que se pretenda maximizar la superficie de escaparate o la superficie de «anunciación» para poder exponer los productos o los servicios que se prestan, para poder diferenciarse de la competencia o simplemente para poder llamar la atención al consumidor o cliente.
Muy habitual es el uso de vinilos adhesivos en el interior de los escaparates, ya sea bien formando parte de la decoración del escaparatismo o bien publicando el nombre del propio comercio y los servicios.
Otra solución que en muchos casos, sino en la mayoría, se olvida y pasa por alto es la inclusión de publicidad en los cierres metálicos de los comercios, lo que viene a ser la persiana metálica exterior de seguridad.
Muchos lo descartan puesto que sólo es visible en las horas en las que el comercio no está abierto, pero no por ese motivo debemos menospreciar este tipo de publicidad. Otro de los motivos más habituales para descartarlo es el miedo a que nos hagan una pintada por encima, pero generalmente, si la publicidad en el cierre, con un grafiti por ejemplo, es original y está bien trabajada, se suele respetar y no es habitual que pinten por encima.





